DOMINGO DE PLÁCIDO VERANO por Mariano Mancheño

Por favor díganme donde está la salida. ¿Estoy gafado? Me explico. Hace 2 años público un artículo con medidas de prevención de ahogamientos en los niños y leo que no paran de crecer. Abro el periódico y me entero de que mi vida privada está amenazada por sólo tener asociado un nombre a mi número de teléfono.

Que los rescatados del Open Arms y otros siguen dando vueltas en el mar en una guerra sucia de países encubierta. Incluso sé por la prensa las temperaturas promedio de las aguas por donde navegan y los niños que van.

Paso página. Leo palabras sobre otro Plácido Domingo y en vez de espantar a una mosca ya casi amiga me pregunte: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Adónde voy? Pienso en mi familia, que me corregía y en mis padres que no eran amigos sino padres. Y no me he criado en Disneyland.

Una columna sobre salud infantil escrita por un pediatra debe ser al menos útil y voy a ello. No hay que ahogarse en verano ni en invierno y no debemos levantar la vista de los niños en el agua ni 15 segundos. Ni en verano (cursillos, etc..) ni en invierno hay que tolerar el acoso escolar ni ningún otro, ni dejar que nuestros hijos pasen horas con la tablet, tele o móvil.

Mejor espantar las moscas con la mano que con un spray de contenido dudoso, envase engorroso y destino incierto si no se gasta todo y va al contenedor adecuado.

En verano no nos creeremos ninguna teoría conspiranoica contra la vacunación de nuestros pequeños. Ni en invierno.

Tendremos paciencia en la cola de control de pasajeros del aeropuerto, en los restaurantes, supermercados etc.  y procuraremos ser amables. Recordaremos para distraernos que nuestro pediatra es una persona normal que trabaja intentando mejorar la salud de la familia centrado en “lo pequeño”.

Y como es verano hago la columna más corta, más ligera. Un poco vacacional.

Hasta pronto.

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