ECOPEDIATRÍA. CARTA A NÚRIA Y AISHA por Dr. Mariano Mancheño

Queridas hijas: Cuando erais pequeñas mamá y yo nos empeñamos en que tuvierais una buena educación y hoy veo, por lo que hacen con mis nietos, que la historia se repite para bien con Ausiás y Jordi. Papás de mis nietos. Voy al grano.

A veces los pediatras no tenemos tiempo de hablar en consulta de otra cosa que no sea el problema por el que el paciente acude. Padres, niños y médicos habitamos el país de la PRISA. La salud de los hijos nos preocupa y contribuye al estrés del día a día.

Pero en las revisiones de los programas del NIÑO SANO podemos extendernos sobre consejos que fomentan la mejora del futuro de nuestro ecosistema. En las revisiones del 4º o 6º mes menciono a los padres la existencia de los Puntos SIGRE. Desde hace más de 15 años existe en España un Sistema Integrado de Gestión y Recogida de Envases (SIGRE) que garantiza la gestión correcta de envases y restos de medicamentos de origen doméstico. Hay un contenedor en todas las farmacias del país y allí debemos depositar medicinas caducadas o restos de envases que no han sido consumidos en su totalidad. Es más fácil tirarlo a la basura pensando que por una vez no pasa nada, pero SÍ PASA. Cada vez es mayor el número de contaminantes orgánicos que ocasionan riesgos medioambientales y sanitarios si se mezclan con basura doméstica o van al desagüe. No se deben llevar: agujas, prótesis, radiografías, pilas, termómetros ni productos químicos.

Otro tema es el consumo de agua en botellas de plástico. Desde hace un tiempo (años) veo cada vez más niños con una botella de agua en la mano. Deshacerse del plástico es caro, complicado, por no comentar la posible peligrosidad intrínseca para la salud de algunos componentes del mismo. Y para fabricar una botella de un litro se emplean aproximadamente de 3 a 4 litros de agua en un plantea cada vez más sediento y seco. Es una mala costumbre dar frecuentemente agua a los niños. Más parece un sustituto del chupete que la respuesta a una necesidad biológica. O de calmar la ansiedad. Que el niño la beba sólo significa (con las cautelas del sentido común) que beber agua de una botella es otro mal hábito. Hay que salir de esta espiral inútil consumista. Es una contradicción que habiendo en el país una red de distribución universal de agua potable segura y vigilada siga creciendo imparable el consumo de agua embotellada. Y un gasto familiar considerable. Quizás en alguna zona concreta de España el contenido de nitratos y sales sea alto para la preparación de biberones en menores de 4 meses, pero no para el resto y mis nietos beben en mi casa y en las suyas aguas de la red y si van de campamento se llevan el agua en una cantimplora. Por eso esta carta, que es mi felicitación ecopediátrica sin fecha. Un beso fuerte.

Dr. Mariano Mancheño Segarra   Pediatra de Altea         28 de julio 2018

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