Accidentes de verano

por Amparo Fernández

El verano es una época feliz y esperada para todos los niños y sus familias, pero también es una época estadísticamente demostrada de mayor frecuencia de accidentes. La precaución siempre es poca. La gran mayoría de los accidentes son evitables; pero como los más pequeños en la casa no tienen sentido del peligro, lo debemos tener los adultos que estamos con ellos. La época veraniega acompaña a la etapa de vacación escolar y familiar, lo que lleva consigo más tiempo fuera de casa y desplazamiento al lugar de vacaciones.

Durante la época estival, estación en la que los niños y sus familias disfrutan del período vacacional aparecen nuevos riesgos que durante otros meses del año no habría que tener en cuenta. Parte del tiempo libre se dedica al deporte. La práctica de deportes náuticos (vela, windsurf, motos acuáticas...) debe ir precedida de una adecuada información, tomando siempre las medidas de seguridad necesarias.

Pero así y todo debemos recordar los más frecuentes:

-Ahogamientos: En nuestro medio, el accidente grave más frecuente atendido es el ahogamiento en piscina o mar. Para evitar está situación conviene iniciar a los niños cuanto antes en el mundo de la natación, con la idea de que cojan confianza con el medio, aprendan a flotar y respirar, de tal manera, que en caso de caída a piscina puedan aguantar esos minutos que tarda el adulto cuidador en detectar el accidente.

Conviene vallar o tapar las piscinas en aquellas casas donde hay niños pequeños, así como el uso de flotadores adecuados. Los de aro pueden escurrirse por arriba o por abajo y los bracitos pueden perder los tapones. Los más adecuados serían aquellos de poliuretano, incorporados al traje de baño o chalecos adecuadamente sujetos.

En el mar, un niño puede ahogarse con pocos centímetros de agua y rodeado de personas que no detectan cuándo el niño está buceando o cuando no puede salir a la superficie. La pantalla humana de las aglomeraciones veraniegas hacen perder fácilmente el contacto visual del cuidador con el niño. Tanto en la playa como en la piscina la vigilancia debe ser extrema cuando el niño está en el agua.

-Tráfico. En épocas de verano los niños visitan entornos para ellos no habituales (urbanizaciones, casa de verano) y salen con frecuencia a carreteras o caminos que en estas épocas tienen mayor afluencia de vehículos, siendo por estos motivos atropellados con mayor facilidad. El uso de las bicicletas también es un riesgo importante tanto de caídas como de colisión con otros vehículos. Hay que prevenir a los niños de los lugares peligrosos.

-Intoxicaciones. La ingestión de semillas o frutos de plantas ornamentales de atractivos colores incitan la

curiosidad de los niños en su afán de probarlo todo siendo algunas de ellas altamente venenosas.

-Golpes y contusiones. El uso de parques infantiles que han estado en invierno en desuso o con un mantenimiento deficitario, puede hacer correr riesgos que habitualmente no se producirán si estas instalaciones se usan frecuentemente o están adecuadamente controladas.

-Caídas. Hay que tener especial cuidado con los balcones y terrazas de apartamentos y casas de verano. Fijarse si no son adecuadas para los niños bien por una altura baja o por barrotes excesivamente separados. Atención a los objetos que puedan servirle de escalera para mirar (macetas, cajas, banquetas...)

Una recomendación final sería que al llegar al lugar de vacaciones, el adulto responsable debe inspeccionar el entorno fijándose en los lugares o situaciones potenciales de peligro, analizando especialmente los puntos comentados con anterioridad. No estaría de más arrodillarse y desde la altura del niño repasar de nuevo todo el entorno y los peligros potenciales. Intentar poner los remedios necesarios allí donde se pueda. Tapar pozos, piscinas, proteger barandillas, separar muebles de ventanas. proteger escaleras, etc. Instruir a los niños, a cada uno con razonamiento según su edad, sobre aquellos lugares peligrosos que deben evitar, haciéndoles ver el riesgo que corren. Tened siempre presente que para disfrutar de unas buenas vacaciones estando con niños, siempre hay que estar vigilante. 

Amparo Fernández

Pediatra. Denia

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