El perro en la vida de un niño

por Mª Concepción Arasa

Psicólogos y médicos son los que deben aconsejar sobre las ventajas de que un niño tenga una mascota, pero, en general, podríamos decir que cualquier edad es buena para introducir un perro en casa.  Por supuesto habrá que elegir la raza ideal según nuestra vivienda, nuestro ritmo de vida y, sobre todo, según el carácter del niño.

Habrá que explicar al niño cómo debe tratarse un perro, y más aún si es cachorro pues les encanta tirar de sus orejas o de su cola, y lo peor es que hay perros que callan.

A los niños 'adultos' hay que responsabilizarlos de las obligaciones con su mascota: controlar el agua, darle la comida, sacarlo a pasear, cepillarlo, llevarlo al veterinario y todo lo que requiera.

Tal vez pueda ser un inconveniente, en un principio, que nazca un niño cuando el perro ya está en casa, por los problemas de celos que ello conlleva. Si esto ocurre lo más aconsejable sería explicarle a lo largo el embarazo lo que está pasando: un habitación nueva en casa, un vientre que crece con algo que se mueve en su interior; eso es algo que ellos perciben perfectamente, y más aún las hembras. Llegado el parto habría que mostrarle el bebé tan pronto llega a casa, no marginarle nunca en este momento, hay que tener en cuenta que él es uno más de la familia y merece que le presentemos al nuevo miembro. Eso sí, enseñarle que debe ser muy delicado con el bebé y que deberá privarse de lametones, teniendo en cuenta que siempre buscan la cara para ello. Como consejo, cuando deseen tener contacto con él, podemos ofrecerle a su olfato un piececito antes de meter el bebé en la bañera. Ese crío crecerá con la idea de 'familia y uno más'.

Si ha llegado el momento de elegir una raza de perro, debemos conocer cuales son las consideras como peligrosas. Cataluña ha sido la primera comunidad en realizar un listado de estas razas. Los propietarios de estos animales deberán identificarlos, registrarlos en los ayuntamientos y suscribir un seguro de responsabilidad civil. En lugares públicos, deben llevarlos atados y provistos de bozal. Los menores de dieciséis años no podrán adquirirlos, al igual que personas con antecedentes penales.

La lista está abierta a cambios como pueden ser la ampliación o reducción de razas. En Cataluña son las 11 siguientes: bull mastiff, doberman, dogo argentino, fila basileiro, dogo de Burdeos, pit bull terrier, American Staffordshire terrier, rottweiler, mastín napolitano, perro de presa canario y tosa japonés. También se incluyen como peligrosos todos los animales procedentes de los cruces de las razas anteriormente citadas.

En la Comunidad de Madrid esta lista se amplía hasta 47 razas.

El perro es un animal jerárquico por lo que debe mandar o debe ser mandado.

Es normal que dentro de su ámbito y sobre todo según su raza, intente ascender en la jerarquía. Para ello, lógicamente, empezará con el miembro más pequeño de la familia, al que fácilmente puede agredir. Hay que actuar rápidamente en este momento.

Al principio sólo será un aviso pero no debemos pasarlo por alto y recibirá su castigo.

Si se encuentra en el seno de una familia de carácter débil, irá ascendiento poco a poco hasta que él llegue a ser la máxima autoridad.

Este problema no se presenta solamente en las razas consideradas agresivas pues existen otras con carácter muy fuerte que acarrean estos mismos problemas como es el caso del husky, cocher, foxterrier...Claro que, como es natural, la gravedad del asunto se presenta cuando esto ocurre con una raza de fuerte constitución y sobre todo si es macho.

Un objetivo fundamental para lograr la buena convivencia con un perro es conseguir su educación. Si podemos hacerlo desde cachorro, cuanto antes mejor. No es cierto pensar que porque es pequeño, o no nos conoce no va a entendernos; hay que explicárselo todo, lo bueno y lo malo. Reñirlo cuando no obedece. Él, poco a poco, va a entender nuestras palabras y sobre todo comprenden de inmediato nuestro tono de voz. O castigarlo si es reincidente, pudiendo privarlo de un rato más de paseo, pero siempre explicándole el por qué. Y premiarlo con alguna galleta para perros o jugar un rato más con él cuando ha comprendido nuestras intenciones, es decir, el pipí lo ha hecho donde queríamos, ha dormido en su cama, o no ha ladrado durante nuestra ausencia.

En definitiva, el perro debe asumir y aceptar que nosotros somos los dueños y deberá responder a nuestras órdenes, sea cual sea su edad, sin vacilar.

Convivir el perro en casa nos obliga a llevar un control sanitario. Ello incluye un programa de vacunaciones completo ya que existen enfermedades infecciosas caninas que son transmisibles a las personas.

Habrá que tener presente el cuidado de la piel y del pelo, así como de la higiene dental. Análisis de sangre anuales ayudarán a descartar enfermedades parasitarias como Leishmaniosis, Filariosis o Ehrlichiosis.

Con un programa de desparasitación externa conseguiremos eliminar la presencia de parásitos, tan molestos y transmisores de graves enfermedades, y con la desparasitación interna periódica y estricta  evitaremos infestaciones no deseadas de los miembros de la familia.

Mª Concepción Arasa

Veterinaria

'Consejos para mi perro. En la consulta veterinaria'

Los comentarios están cerrados.