Traumatismo C-E

por Antonio Redondo

Los golpes de la cabeza, o traumatismos craneales,  son muy comunes en niños, no revistiendo gravedad en la mayoría de las ocasiones. Debemos conocer que, al menos, uno de cada diez niños sufrirá un importante traumatismo craneoencefálico (TCE) durante la infancia, y que aunque casi todos son leves, el 10% de ellos va a ser grave, pudiendo tener un fatal desenlace un 1,5% de niños. Si bien los síntomas posteriores a un traumatismo craneal pueden aparecer días, semanas o meses más tarde, esto ocurre con poca frecuencia; por ello sugerimos a las familias  que si observan algún  problema o comportamiento 'raro' consulten a su pediatra.

 

Cuando los pediatras tenemos que atender pacientes menores de 1 año con ese tipo de traumatismos, debemos sospechar la existencia de un maltrato. Si estos traumatismos ocurren en menores de dos años suelen estar provocados por caídas accidentales desde la cama, de una mesa o al empezar a caminar. En niños mayores de 2 años los accidentes de tráfico son los más frecuentes causantes, así como el uso de la bicicleta o monopatín sin casco (entre 2 y 10 años) o la práctica de deportes a partir de los 10 años.

 

¿Qué vamos a encontrar tras el golpe?

En esa gran mayoría de traumatismo leves, aparte de la señal en la piel del golpe o contusión, los niños suelen llorar, continuar algo asustados y  no recordar el momento del golpe, pueden tener algún vómito esporádico, un leve dolor de cabeza  y algo de sueño.

¿Hay que ir a “Urgencias”?

Las familias se preocupan por este tipo de accidentes y acuden, con frecuencia, a los servicios de urgencia. El joven paciente es atendido y, como ocurre en la mayoría de los casos, se trata de un traumatismo craneal leve; entonces lo envían a  observación en su casa bajo control familiar. Bastan unas normas sencillas para, en caso de que la evolución no sea la esperada,  solicitar una nueva exploración médica.

En su domicilio, y durante 24 horas hay que:

  • Observarlo  mientras está despierto, y ver si actúa de forma habitual.
  • Confirmar que el paciente habla y mueve sus brazos y piernas como siempre.
  • Si es un niño es algo mayor, insistir en que nombre personas o juguetes que ya conozca con anterioridad.
  • Cuando se duerma hay que despertarlo cada 3 horas, debiendo conseguirlo con cierta facilidad, y debe mantenerse despierto unos minutos.
  • Ofrecerle comidas ligeras y líquidos, sin forzar.
  • Si se queja de dolor de cabeza, se puede administrar analgésicos.

¿ Cuando hay que alarmarse ?

Cuando se presenten alguno de los siguientes “signos de alarma”, lo que provocará la necesidad de una valoración médica:

  • Cuando presente un comportamiento extraño, llora más de lo común, o parece estar confuso o mareado.
  • Si no se despierta o está más adormilado de lo habitual.
  • Vomita más de 2 veces, después del golpe.
  • Tiene dolor de cabeza, que va en aumento o dura más de un día.
  • Presenta ataque o convulsiones, o crisis de rabietas no comunes
  • Se queja de dolor de cuello.
  • Si le sale sangre o un líquido transparente por la nariz o  del oído,
  • Si dice que no vé bien, no escucha bien o le cuesta trabajo hablar.
  • Al no poder caminar con normalidad o tener debilidad o torpeza en un brazo o una pierna.

 

 

Antonio Redondo

Pediatra C.S. Cabo Huertas

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