Una cuestión de confianza

Internet se ha convertido en la principal fuente de información, y lógicamente  los padres de hoy en día, como colectivo joven  que es, suelen recurrir a él cuando se les plantean interrogantes sobre sus hijos. Lo difícil es ya  gestionar  todo ese caudal de datos, porque para formarnos una opinión es preciso  separar el grano de la paja y seleccionar  la  fuente que consideramos más solvente. Además no solo cuenta lo racional, pues las emociones también juegan un papel y más cuando se trata de nuestros hijos, por lo que a veces uno acaba por quedarse con la información que más se acerca a lo que esperaba encontrar.

Temas como  la conveniencia de vacunar   contra una  determinada   enfermedad, especialmente en el caso de  vacunas no obligatorias como la del Papiloma Virus o la antineumocócica,  preocupaciones sobre un posible retraso en el desarrollo del niño, pros y contras de una lactancia materna prolongada, o cuando derivar a Salud Mental un problema de conducta  y muchos otros, son objeto de gran debate en la Red. Los padres se enfrentan a informaciones contradictorias, a menudo “antisistema”, donde por ejemplo en el tema vacunas se alarma con autenticas conspiraciones de  los Laboratorios   para que vacunemos a nuestros hijos  únicamente con fines lucrativos.

Por lo tanto, es bastante  habitual que cuando se acude al Pediatra se haya consultado previamente en la Red.  Esto tiene ventajas e inconvenientes, pues si bien  es cierto que  en alguna ocasión  el sexto sentido de una madre (especialmente ellas…) tras consultar en Internet, alerta al médico de algún signo de alarma que habrá  que estudiar, también lo es que a veces genera angustia de más en  los padres, e invierte la relación de fuerzas. En una palabra, el peso del criterio médico ha disminuido enormemente por este motivo.

En Salud Mental Infantojuvenil, las cosas no son muy diferentes: tanto  el diagnostico como el tratamiento que se proponen se suelen contrastar en Internet. Los padres   buscan ahí hasta qué punto los síntomas y el tratamiento de su hijo  coinciden con los de casos parecidos descritos. Pero encontrar paralelismos se hace muy complicado, ya que en la etapa del desarrollo es más cierto  que nunca que no hay dos casos iguales. Hay  variables personales y ambientales que influyen  en  cuando  y cómo se manifiesta un trastorno, y por lo tanto el abordaje siempre es personalizado al máximo.

Aunque  pensándolo bien, la misión  de los padres sigue siendo la misma que  antes de la era tecnológica: se trata de cuidar, proteger y educar a los hijos como mínimo hasta que terminen su desarrollo. Es una gran responsabilidad, pero en la búsqueda de lo mejor para ellos  sería bueno que tuviesen  en  su Pediatra el principal  referente para los cuidados de salud. Por supuesto que si no fuera digno de nuestra  total confianza, siempre estamos a tiempo de  cambiar de profesional, pero no convirtamos Internet  en su sucesor.

Dra. Mª del Mar Clavera Roger

Pediatra Especialista en Psiquiatría Infantil y Adolescente

www.psiquiatrainfantojuvenil-alicante.es

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